La mejor manera de cansarte menos mientras caminas es mantener un ritmo adecuado, hidratarte, comer con regularidad, llevar solo lo necesario y mejorar gradualmente tu condición física. Unos pequeños cambios pueden marcar una diferencia sorprendentemente grande.
Recuerdo que en una de mis primeras caminatas empecé demasiado rápido porque estaba emocionado por llegar al mirador. Durante la primera hora me sentí genial. Luego el sendero se volvió más empinado, mis piernas empezaron a sentirse pesadas y, de repente, cada subida parecía el doble de difícil. Cuando aprendí a empezar despacio y mantener un ritmo constante, pude caminar mucho más lejos sin sentirme completamente agotado.
Caminar no consiste en gastar toda tu energía al principio, sino en hacer que dure.
La respuesta breve
Para cansarte menos al caminar:
Comienza a un ritmo cómodo.
Bebe agua con regularidad.
Come pequeños tentempiés durante la caminata.
Tómate descansos breves cuando los necesites.
Lleva una mochila más ligera.
Mejora tu condición física para caminar gradualmente.
Duerme lo suficiente antes de la caminata.
El objetivo es administrar tu energía desde el primer kilómetro hasta el último.
1. Empieza más despacio de lo que crees
Una de las formas más fáciles de cansarte rápidamente es comenzar demasiado deprisa.
Durante la primera parte de tu caminata:
Camina a un ritmo cómodo.
Da pasos más cortos en las subidas.
Evita intentar seguir el ritmo de senderistas más rápidos.
Encuentra un ritmo que puedas mantener.
Por lo general, un ritmo constante te permite llegar más lejos que apresurarte y detenerte repetidamente.
2. Bebe con regularidad
Incluso una deshidratación leve puede hacer que la actividad física parezca más difícil.
Lleva suficiente agua para tu ruta y bebe con regularidad, especialmente cuando haga calor o durante ascensos exigentes.
En caminatas más largas o en las que sudes mucho, los electrolitos también pueden ser útiles.
3. Come antes de quedarte sin energía
No esperes a estar agotado o tener muchísima hambre para comer algo.
Algunos alimentos fáciles de llevar durante una caminata son:
Mezcla de frutos secos
Frutos secos
Plátanos
Fruta deshidratada
Barritas energéticas
Sándwiches
Comer pequeñas cantidades de alimentos durante una caminata larga puede ayudar a mantener más estable tu nivel de energía.
4. Tómate descansos breves y útiles
Descansar no significa que lo estés haciendo mal; te ayuda a administrar tu energía.
Un breve descanso te da tiempo para:
Bebe
Come
Ajusta la mochila
Descansa las piernas
Consulta tu ruta
En las caminatas más largas, varias pausas cortas pueden resultar mejores que exigirte hasta necesitar una parada muy larga.
5. Aligera tu mochila
Cada objeto innecesario se convierte en peso extra que tienes que cargar cuesta arriba.
Antes de salir, pregúntate si realmente necesitas todo lo que has metido en la mochila.
Presta especial atención a:
Ropa adicional
Equipo duplicado
Recipientes demasiado grandes
Gadgets innecesarios
Sin embargo, no elimines el equipo de seguridad esencial solo para ahorrar peso.
6. Mejora tu estado físico gradualmente
Cuanto más regularmente hagas senderismo, más fácil suele resultar.
Entre una aventura y otra, actividades como:
Caminar
Subir escaleras
Ciclismo
Sentadillas y zancadas
Caminatas cortas con regularidad
Puede ayudarte a desarrollar resistencia y fortalecer los músculos que utilizas en el sendero.
7. Duerme lo suficiente
Una caminata larga se vuelve mucho más difícil cuando ya empiezas cansado.
Antes de una caminata exigente, intenta dar prioridad a:
Una buena noche de sueño
Una comida equilibrada
Una buena hidratación
Empezar descansado te proporciona una base mucho mejor para el día que tienes por delante.
¿Deberías seguir adelante a pesar del cansancio?
Cierta fatiga es completamente normal, especialmente en caminatas largas o empinadas. Pero no ignores una debilidad inusual, mareos, confusión, dolor en el pecho o una sensación de malestar grave. Detente, descansa y busca la ayuda adecuada si es necesario.
Hay una diferencia entre tener las piernas cansadas y que tu cuerpo te indique que algo no va bien.
Un breve comentario sobre el ritmo
Una cosa que he aprendido es que los senderistas que parecen avanzar sin esfuerzo no necesariamente se mueven rápido. A menudo, simplemente han encontrado un ritmo que pueden mantener durante horas. Cuando dejé de tratar cada tramo cuesta arriba como un desafío que debía superar rápidamente, empecé a llegar a la cima con suficiente energía para disfrutar realmente del paisaje.
Mi conclusión personal
Si quieres cansarte menos al hacer senderismo, reduce el ritmo antes de sentirte cansado, no después. Mantén un ritmo constante, bebe y come con regularidad, lleva una mochila bien equilibrada y mejora tu estado físico con el tiempo. No tienes que ser la persona más rápida del sendero: una caminata exitosa es aquella en la que aún tienes suficiente energía para disfrutar del camino de regreso a casa.